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«Se te ha resbalado el cuchillo, dice. Skolas está muerto.»

Skolas, Kell de los Kells es un Capitán Caído que se convirtió en Kell de la Casa de los Lobos durante la guerra contra la Reina en El Arrecife, y trató de unir todas demás las casa bajo su mando.

Descripción

«Skolas era vicioso, incluso para un Kell Caído. No podia soportar su odio.»

Skolas era extremadamente vicioso, orgulloso y delirante según Variks, el Leal. El se ve así mismo como como el cumplimiento de la profecía de la Casa de la Lluvia, en la que se dice que cualquier Guardián que lo enfrente "huirá o caerá". También se dice que sanará las casas Elisniks y las hará enteras de nuevo.

Su fracaso en la  rebelión de Cybele lo condujo a  niveles fanáticos cercanos tener éxito donde otros habían fallado, asegurando el futuro para su casa y la raza Elisnik de una vez por todas. Su fracaso de nuevo en el Términus lo dejó en un estado casi catatónico, al menos hasta directamente desafiado por los Guardianes.

Skolas: Capturado

Variks guarda una pieza de armadura harapienta en su receptáculo. Es tecnología humana, de la Edad de Oro. Algo estropeada por antiguas batallas, previas al Colapso, y ahora a la deriva. La encontró y se la llevó a sus dependencias para poder sentarse sobre ella. No se parece en nada a un trono. Variks no quiere uno.

Variks se sienta sobre su metralla antigua, se quita la máscara y talla una amatista con el borde destrozado de una daga de choque. Suena música (algo antiguo, previo al Tornado, bonito). La cantidad de éter en el aire es alta y le llena de energía. Skolas ha sido capturado, el mismo Skolas que habría acabado con todo. Variks debería estar contento, pero no lo está. Con su pequeño cuchillo y sus dos brazos y con esa cosa robada que brilla se siente como un escoria. Se siente avergonzado.

Ha traicionado a Skolas dos veces. En Cibeles y ahora otra vez. Traicionaría el sueño de Skolas diez veces más. Variks nunca será fuerte como Skolas, grande como Skolas, un líder como Skolas. Variks trabajará para la Reina, supervisará el Presidio, observará a sus compañeros caídos (son caídos, es un nombre aceptable ahora), cómo luchan y mueren como gladiadores que no quieren sino una posibilidad para herir a los guardianes. Incluso Skolas.

Se dice que intentó usar a los vex. Intentó usar sus máquinas. ¿Le ha funcionado eso a alguien alguna vez? Quizá una o más veces: los miembros del culto de Osiris son los favoritos de Variks. Tal vez sea así como sobrevives en esta estrella alienígena donde los dioses muertos dormitan y los héroes muertos campan a sus anchas. Te acostumbras a poderes que apenas entiendes y procuras ser útil o, al menos, inofensivo. Te conviertes en un parásito, un carroñero, un siervo.

Esa es la fortaleza de la escoria. Esa es la fortaleza que permite a Variks seguir vivo. No hay nada por lo que avergonzarse.

Skolas: Derrotado

Variks, sentado, talla su amatista. Los brazos que le quedan son débiles, imprecisos, pero siente gusto notando la presión del cristal en la palma de su mano. Se le resbala el cuchillo. Se corta. «¡Ay!», dice y, por supuesto, en ese momento se abre la puerta, Variks no tiene privacidad, Variks no quiere privacidad, Variks vive para servir a la Reina.

Es Petra Venj. Lleva una máscara para protegerse del aire con éter. «El Príncipe quiere hablar», dice y, entonces, viéndolo sin máscara y sangrando, se ríe. Petra depende de Variks para asuntos de inteligencia y Variks, frustrado por su bravuconería y su desmedida forma de asumir riesgos, a veces le da pistas que pueden llevar a Petra a la muerte. Petra lo sabe. Petra y Variks se conocen bien y saben cuáles son las fortalezas de cada uno, y de qué pie cojean. Para Variks, eso es lo más cerca que se puede estar de alguien. Petra es lista: envía guardianes ahora, gente que puede morir tanto como quiera.

Variks sostiene la gema en su mano sangrante. Es una gema del Arrecife. «Me he herido», dice, «para hacerla más hermosa».

Ella mira la gema con los ojos distantes de un insomne. ¿Qué es lo que ve? Variks sabe que tiene visiones y también sabe que esas visiones la obsesionan. Los insomnes están de alguna manera ligados a los poderes que Variks más teme. Se cortaría los brazos a sí mismo antes de volver a estar cerca de las brujas de la Reina, las brujas que criaron a Petra.

La injusticia le da ganas de gritar. ¿Por qué todos cuentan con apoyo? ¿Por qué la colmena tiene dioses y los vex mentes que desafían al tiempo y los cabal tienen refuerzos? ¿Por qué los insomnes susurran a las estrellas y escuchan susurros en respuesta, las voces de los jovianos, la canción en la oscuridad? ¿Por qué los guardianes cuentan con el apoyo de la gran máquina?, ¿fue así antes del Tornado, hubo héroes caídos agraciados con Espectros, que les acompañaron a la batalla sin miedo y llenos de Luz? ¿Por qué cuentan historias acerca de reclamar la gloria perdida de la humanidad y no cuentan historias sobre la gloria perdida del pueblo de Variks, y de la Casa del Juicio que en su tiempo mantuvo firme su código de honor y sus leyes?

¿Por qué no pueden los caídos tener esa fortaleza? No, claro que no. Los caídos no la merecen, Variks no. Solo es un pragmático y triste ser sangrante. Solo fortaleza de escoria. Aguantando.

La alternativa es la Fortaleza de Skolas, luchando juntos, embravecidos contra la extinción. Mira lo que le ha pasado a las especies. El primario de la Casa de los Demonios está muerto. Los líderes de la Casa del Invierno, destrozados. Los pobres exiliados intentando escapar y protegerse de la colmena. En los últimos años los caídos lo han perdido casi todo, y todo les está repercutiendo. Hay dioses y poderes juntándose en este sistema, viejas máquinas despertándose, huesos viejos susurrando cumplidos. Necesitan un cambio.

«Ponte tu máscara», dice Petra. «Al Príncipe no le gusta esperar».

«No como a nosotros», dice Variks, tan comedido. La herida de su mano ya se curará. Su trabajo en el Presidio de los Ancianos, preparando una prueba por cada combate, creando una gran audiencia y buenas relaciones con los carroñeros y las armerías del Arrecife, le llevarán a acercarse un poco más a su deseo de reconstruir la Casa del Juicio. La furia de Skolas se desvanece. Los caídos aun así pueden aceptar un mando pacífico y justo. Puede que sobrevivan. Aguantarán. «Somos muy pacientes, ¿o no?»

Petra lo observa con pena, desdén y una extraña sensación de cariño.

Se pone su máscara.

Lista de Apariciones

Galería

Skolas Defeated (Grimoire Card)

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